Segunda noche que le pregunto la lección y nada… la cosa no mejora. Entonces decido tomar el toro por las aspas para después no decir “aramos”, como decía el mosquito sentado en el lomo del molino. Y afuera hace viento, sí que hace.
Facu tiene 10 años y pocas cosas de su padre. Más bien nada. Y me gusta que no se me parezca. O tal vez es que ya me resigné y por eso no me quejo. Pero no le doy chances a la idea de que pierda el interés. Y ahí está la clave: no me interesa que los demás digan esa pavada de que es “inteligente” por una simple nota; lo único que me preocupa es que mantenga vivo el interés por un mundillo que lo espera con tantas ganas de adorarlo como de darle vuelta la cara de un trompazo o, lo peor, de ni siquiera acordase que existe. Y eso él no lo sabe aún.
La lección es fácil: Montevideo. Sí, esa Montevideo que me gusta así, con género femenino y calles con cordones y vecinas y perros y niños y verde, casi siempre algo verde. Facu tiene una enorme cartulina que con Clara rellenaron de datos, de recortes y fotos. Pero a la hora de estudiarla, para un niño que no ha vivido tanto la ciudad, el departamento todo no es más que un montón de imágenes y palabras sueltas que cayeron ahí y se pegaron con Cascola y algo “de prepo”.
-¿Te acordás de la chimenea altísima que siempre está encendida cuando paseamos por la bahía?
-Sí –contesta con entusiasmo.
-Bueno, ésa es la refinería a la que hace referencia el texto cuando habla de Industrias y Producción.
Y ahí empieza a entender. Ahí la cartulina deja de ser un bodoque aburrido y comienza a llenarse de anécdotas, de árboles de plazas y arenas de playas que se disfrutan en invierno. Y ahí medio que se me hamaca una cierta nostalgia de mi Montevideo a su edad. ¿Era distinta? En realidad no mucho, en realidad fue hace menos de veinte años y tanto no cambió, no pudo haber cambiado. Y entre las cosas que siguen medio inmóviles ahí (como el enorme Artigas a caballo de la Plaza Independencia), está la concepción algo ridícula de muchos montevideanos.
Porque fácilmente se cree que todo el Uruguay es un apartamento de un lindo barrio montevideano que viene con un patio enorme lleno de vaquitas pastando y vista al mar (que en realidad es río, no sé qué tan De la Plata, no sé). Bueno, de vez en cuando nos gusta creer que Uruguay es Punta del Este, también. Y nos enojamos pila cuando afuera piensan que “Punta” es de los hermanos argentinos, “¡qué horror!” dicen algunos, “¡qué atrevimiento!” gritan otros, y el verano en el que los argentinos quedaron jugando en el corralito como buenos niños, los llantos cruzaron el charco y no hubo sonajero que nos consolara. Qué cosita con la ignorancia y la soberbia y la ceguera. Cuando se juntan son infalibles.
Claro que esta concepción ombliguista se basa en que la mitad de la población del país vive en Montevideo. Pero olvidar que somos un país agropecuario y, a lo sumo, turístico (con turistas que apenas pasan por la capital) es una falta que no se puede perdonar. Y el jueguito de capital cultural ya tampoco es creíble. La gran Buenos Aires de enfrente nos estampa toda la realidad con sólo mirar de reojo. Pero igual, así y todo, sigue siendo una ciudad interesante, con más para hacer de lo que se dice por aquí. Y, por sobre todo y lo que más quiero que Facu entienda, es que la ciudad, linda o fea o triste o encantadora, la hace su gente, no sus monumentos.
Veremos cómo le va en la lección.
viernes 12 de diciembre de 2008
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6 comentarios:
hola Boti
hace un frio por aca, llueve que espero no inundarme y viento horrible bah
Otra coincidencia, mi hija Julia que a veces firma Espaniolica tiene 10. Hace poco hizo una presentacion sobre la Argentina, perola hizo por supuesto en el exterior. Un por supuesto no al estilo Susana Gimenez, sino porque vivimos en Espana
Volviendo, la niña que promete segun algunos, preparó el material en cartulinas y no quiso que mi entusiasmo nacionalita la aturdiera.
Asi, partio, enterandome luego que la presentacion fue todo un exito aunque una madre me dijo; "Yo creia que el deporte mas popular para ustedes era el futbol, no el pato o el polo"
un beso
un buen post
conozco Montevideo, se algo de ella, pero también para mí suele ser sinónimo de Uruguay, lo siento.
Pero qué linda casualidad, la felicito. Y los chicos siempre prometen, y nosotros somos los que tenemos que cumplir.
Cacho, no lo sienta, disfrútela que Montevideo se deja. Los que no deberíamos confundirnos somos los que vivimos aquí desde siempre. Y si tiene oportunidad de conocer un poco más este paisito, va a ver que también vale la pena. Gracias.
No conozco aún Montevideo, pero seguramente cuando tenga la oportunidad, recordaré este post tuyo
Una maravilla el vínculo con tu hijo... decí que ya estoy grandecita, que sino te pedía que me adoptases!!! Besitos.
Marina, no deje de avisar si un día pasa por aquí; no soy un gran guía pero le pongo voluntad.
La verdad es que la relación con mis hijos es una de las cosas que más disfruto. Está bueno-bueno-bueno. Gracias por la visita.
Gracias!!! Claro que avisaré!!! Un abrazo a vos y tu familia y FELIZ NAVIDAD !!!
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